Gente que inspira. Diciembre / Asesoría y comunicación para emprendedores.

Gente que inspira. Diciembre

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Mariano Fernandez Graziano, es profesor de ukelele. En este post nos cuenta de sus viajes por el mundo, su paso por la universidad y la felicidad de trabajar de lo qué más le gusta.
Mariano Fernandez Graziano
Foto: Ramina Puzicha


Para los que no les suena, escuchen acá como suena este post.


¡Y ahora sí! una vez aggiornados con el instrumento musical, les presento a quien responde en este miércoles de Gente que Inspira:


¿Qué hacías antes de ser profe ?


Es una historia larga. Yo soy economista, pero hace ya muchos años que no ejerzo directamente la profesión. A su vez, hago música desde que tengo catorce años. Cuando estudiaba en la facultad, al mismo tiempo hacía el conservatorio de jazz y en los últimos años de carrera trabajaba en el Ministerio de Economía. Sin embargo, el día que terminé la facultad, renuncié al trabajo y decidí irme de viaje y fue ahí donde cambiaron un tanto las cosas. Primero fueron dos años recorriendo todo Latinoamérica desde México hasta Argentina. Con la música muy presente, las vivencias fueron tan fuertes que mi vida tomó un rumbo distinto. Al volver, tenía intenciones de irme de nuevo y puse todas las energías para conseguirlo. Fue entonces que tuve una marca de ropa que funcionaba muy bien junto a una socia. Al final, en un año y medio de mucho esfuerzo, conseguí el objetivo y nuevamente salí al ruedo pero esta vez fue un año a Asia con el uke al hombro y la mochila. Regresé en noviembre del 2011 y fue cuando arranqué con las clases.

¿Cómo conociste el instrumento? ¿Cómo te diste cuenta de que te ibas a dedicar a esto?

De la economía al ukelele sin escalas
Foto: Ramina Puzicha
Viajando hace varios años ya, un día estaba sentado tocando una guitarra y pasó una chica con un ukelele. Palabras más palabras menos, nos pusimos a tocar y luego me lo prestó. Fue amor a primera vista. Tal es así que le pedí que me llevara a la casa de música donde lo había comprado para conseguir uno. En esa época no había tantos como ahora así que fue una tarea difícil. Al final, luego de varias casas y países terminé consiguiendo a quien fue y es mi compañero diario. 

La infinidad de posibilidades que tiene siendo tan pequeño es algo que me atrapó. El sonido es tan dulce y alegre que genera mucha paz y felicidad.  Además es perfecto para viajar y ayuda mucho a relacionarse con gente nueva.

Creo que pasé tanto tiempo tocando y estudiando en estos años que un día decidí ir a Nueva Zelanda, ya de viaje en Asia, para perfeccionar la técnica y fue ahí donde tomé la decisión de enseñar a la vuelta. Acababa de haber terremotos en la Isla sur y conseguí unos vuelos súper económicos. Fue una linda historia. Busqué trabajo para quedarme y poder pagar las clases y caí así en una casa de que vendían ukeleles en Wellington. Y cuando le comenté al dueño para que quería trabajar en su tienda me dijo que no podía ofrecerme ningún empleo pero que si quería realmente aprender podía pasar todas las tardes a tocar con él que me enseñaba. Y así fue, un justo intercambio. Yo llevaba un six pack de cerveza y él me enseñaba toda la técnica que requieren las manos. Me acuerdo perfectamente del lugar y del hombre. Un pequeño negocio sobre Cuba St. en pleno centro de Wellington atendido por su dueño: Mr. Allister . Un sueño lleno de ukes como nunca había visto antes. Un mes después, volví a Asia ya con todas las herramientas necesarias para seguir tocando todo lo que quisiese.

Foto:Ramina Puzicha
¿Qué te dijeron tus conocidos cuando comentaste que te ibas a dedicar a ser profesor de ukelele?

Ya están un poco acostumbrados con las decisiones poco ortodoxas. Alguno más incrédulo que otro pero nadie hizo ningún comentario al respecto. Luego, con el paso del tiempo y ya totalmente afianzado en la profesión, dedicado full time y con una ocupación de horarios casi total, un día vino mi hermano a almorzar y me confesó que no creía ni medio en esta decisión pero como me había visto tan entusiasmado me tuvo que apoyar. De hecho fue quien me ayudó con el tema de Internet y cómo moverme para conseguir alumnos. Hoy en día han pasado mas de cien alumnos por acá entre particulares y los cursos. Muchos son los mismos que desde hace dos años y otros se van y luego vuelven. Nuevos también hay. Distintos niveles, distintas relaciones pero todos vamos avanzando en armonía. 

¿Cómo influyen  los vínculos personales  cuando uno trabaja por su cuenta?


Te diría que lo más importante es estar seguro de lo que uno esta haciendo. Solamente uno sabe el impacto y las posibilidades que tiene tu esfuerzo y tu trabajo. Creo que la parte más difícil es entender la dinámica de ser independiente: separar el trabajo de la vida personal, los ingresos variables y el esfuerzo constante que esto acarrea. Es ahí donde la familia juega un rol importante. Son el apoyo y quienes nos bajan a tierra cuando las cosas no salen como imaginábamos. En mi caso particular, me ayudan a refrescar las ideas y ver con más claridad el rumbo.


Foto:Ramina Puzicha
                                            
¿Qué recomendarías a las personas que están detenidas y no se animan o no saben por dónde ir?

Que apuesten. Nunca es tarde para empezar algo nuevo y si es algo que nos apasiona, incluso con todos los problemas que puedan surgir en el medio, la vida seguramente será mucho mejor después de llevarlo a cabo. Siempre es preferible intentar a quedarse en la duda de lo que podría haber sido. La confianza que se logra haciendo las cosas por uno y para uno es inigualable. Hagamos que los deseos se vuelvan realidad.

¿Sos feliz haciendo esto? ¿Te imaginas haciendo otra cosa?

La verdad que sí, comparto con mis alumnos su momento para aprender, para pasarla bien, para distenderse lo cual hace que reciba siempre lo mejor de cada uno. Es muy grato ver los avances, sus inquietudes, los distintos puntos de vista y sentir que empiezan a querer a la música y al ukelele tanto como yo. En si, me dio la oportunidad de conocer muchísimas personas interesantes y de forjar a lo largo de los años grandes amistades con algunas de ellas.
Por el momento no pienso mucho en qué va a pasar a futuro, el presente está muy bueno. Me estoy dejando llevar. De hecho, ahora estamos empezando un disco con los chicos (mis alumnos) que nos tiene muy entusiasmados. Cada uno ha compuesto un tema y entre ellos y yo hacemos los arreglos. Estamos en el proceso de grabación de los ukeleles y los demás instrumentos. A su vez, estoy armando cosas online y diagramando los ensambles que tengo pensado hacer el año que viene. Así que por lo pronto, el futuro inmediato es ukelele full time. 

Foto:Ramina Puzicha

Acompañan este post, las lindas fotos que saco Rami. Creo que pronto, vamos a tener que contar su historia inspiradora ;) Y un placer tener fotos lindas, acompañando a las palabras del entrevistado.
Qué linda historia nos compartió Mariano, si esto no es pasión y felicidad que nos vengan a buscar y nos cuenten que es!. Me parece re lindo que nos llevemos de esta historia que los deseos se hacen realidad si uno lo trabaja con pasión y seguridad en lo que uno es bueno, y en palabras de Mariano " El presente está muy bueno. Me estoy dejando llevar."
Así que yo también me voy dejando llevar....

¡Mil gracias a los dos! ¡genios y copados!

¡Nos leemos, nos compartimos, nos comentamos y nos hacemos llegar historias que nos inspiren!


Contacto Mariano: (clases de ukelele)
Cel. 15 6667 2998
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